
CASHMERE
1800 EUR
ABRIGO KIMONO DOBLE FAZ DE CASHMERE
Un corte kimono deja correr el cashmere desde el cuello hasta la manga, sin costura de hombro que lo interrumpa. Es un doble faz de cashmere puro Top Mongolia — solo el duvet interior de la cabra alasgan —, negro por las dos caras. La superficie es lisa y cerrada, y la luz se desliza sobre ella dándole al negro un ligero brillo que se mueve con la prenda.
CASHMERE
2100 EUR
ABRIGO LARGO RAGLÁN DE CASHMERE
Es un doble faz de cashmere puro Top Mongolia, camel por las dos caras. La superficie está cibelinada — peinada con flores de cardo natural hasta levantar un pelo finísimo y vaporoso — y al tacto tiene la suavidad mullida de una piel. La luz se prende en ese pelo y hace que el camel cambie de tono según cómo le dé.
PELO DE CAMELLO · SIN TEÑIR
1200 EUR
ABRIGO LARGO DE PELO DE CAMELLO
Hay prendas que se compran y prendas que se heredan. Este abrigo pertenece a la segunda categoría. Está confeccionado íntegramente en pelo de camello puro — el plumón interior del camello bactriano, que el animal entrega en su muda natural de primavera. El color es el del vellón: un camel cálido y dorado que no ha pasado por ningún tinte.
CASHMERE
1600 EUR
CAPA DOBLE FAZ DE CASHMERE
Toda la prenda es tejido. Un gesto sobre el hombro y el cashmere hace el resto: cae, envuelve y sostiene su propia forma. Una capa solo puede hacerse con un tejido que lo merezca. Capa construida en cashmere puro Top Mongolia — solo el duvet interior de la cabra Alashan —, un tejido compacto y con mucho volumen, sedoso al tacto, de superficie lisa y ligeramente brillante.
LOOKS
Cómo se lleva un abrigo de doble faz.
Una reunión a primera hora. Un tren que sale antes de que amanezca. Una cena que se alarga más de lo previsto y termina en otra conversación. El abrigo es lo último que se pone y lo primero que se ve. Por eso importa cómo cae sobre los hombros al entrar en una sala, cómo se abre al andar y cómo espera, doblado sobre el respaldo de una silla, mientras ella decide.
Estos looks muestran cada abrigo Murmells tal como se vive: en pelo de camello, en cashmere o en alpaca, en doble faz y sin forro, sobre una camisa de seda, un vestido que se mueve o un jersey fino de cuello alto. No son fórmulas para copiar, sino maneras de llevarlo que cada mujer acaba haciendo suyas.
Un abrigo, muchas vidas.
El mismo abrigo de camello que acompaña un traje en una mañana de trabajo sirve, abierto y con las manos en los bolsillos, para un domingo de bosque, con el aire frío en la cara y el lago todavía helado. El cashmere pasa del día a la noche sin pedir cambios: basta con quitarse la bufanda. Y la alpaca, con su caída, convierte unos vaqueros y una camisa blanca en una decisión.
Un buen abrigo no necesita presentarse. Llega antes que ella, y cuando se lo quita, la sala ya se ha dado cuenta.




