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ACERCA DE
Una casa dedicada
al abrigo.
Contenida, deliberadamente acotada. Abrigos en fibras nobles, pensados para el primer invierno y para todos los que vienen después.
ATELIER · EXTREMADURA, ESPAÑA
PILAR CORTÉS
Cuestión de criterio.
Hay mujeres que visten con criterio antes que con tendencia. Reconocen un buen tejido al tacto, saben lo que les sienta y no se dejan apresurar. Salen aunque haga frío, a la ciudad, al campo, de viaje, y esperan de un abrigo lo mismo que de todo lo demás: que esté a la altura sin necesidad de anunciarlo.
Para ellas, un abrigo no es una pieza de temporada. Es una decisión que se toma una vez y se agradece durante años.

Una forma de hacer.
Murmells no sigue el ritmo de las tendencias. Trabaja con otra escala de tiempo: no hay temporadas, no hay colecciones.
Cada abrigo se confecciona en España, en series limitadas, con una atención rigurosa a la construcción, el acabado y la proporción. No por romanticismo, sino porque ciertas prendas solo tienen sentido cuando están bien hechas. Una materia noble lo exige todo de lo demás: precisión, oficio y tiempo.
CONFECCIÓN
España
Cosido a mano. Especialidad: doble faz. Entre 27 y 40 horas por abrigo.
SERIES
Limitadas
Corte de bobina sobre pedido. Sin almacenaje.
CALENDARIO
Sin temporadas
Al margen del prêt-à-porter.
CON EL TIEMPO
La pieza mejora
No pierde carácter. Lo gana
Sobre la piel.
Fibras nacidas del frio.
Antes de ser abrigo, fueron abrigo de otros: del camello bactriano en el desierto del Gobi, de la alpaca en los altiplanos andinos, de la cabra de cashmere en las estepas de Mongolia. Tres fibras que la naturaleza perfeccionó para sobrevivir al frío extremo. Aíslan sin pesar, acompañan la temperatura del cuerpo y se sienten antes de verse. Un térmico natural.
En doble faz no hay forro. La tela tiene dos caras acabadas, y lo que te abraza por dentro es la misma fibra que se ve por fuera.
El origen de las fibras.
Llegan de los molinos históricos de Biella, en el Piamonte italiano, donde se trabajan las fibras nobles desde hace ocho siglos.
El agua blanda que baja de los Alpes forma parte del secreto de su tacto.


murmeln — del alemán: murmurar, hablar en voz baja.
Murmells nació como nacen a veces los nombres acertados: por sonido antes que por explicación. Después apareció murmeln, y nos quedamos con él porque describe lo que hacemos.
No nos interesa la estridencia. Nos interesan las piezas que se sostienen por su materia, su construcción y su presencia. Abrigos que no necesitan alzar la voz.

Quién está detrás
La trayectoria de Pilar Cortés no responde a una idea convencional de la moda, y quizá por eso Murmells tampoco.
El interiorismo le enseñó a leer el espacio. La fotografía y el estilismo, a leer la luz y la forma. Cuando llegó al abrigo, ya sabía mirar.
Esa mirada llegó a la confección con el tiempo. Una práctica directa, hecha de gestos: observar, intervenir, probar, corregir y aprender. Hubo años de autodidacta. Después, una manera de trabajar junto a costureras de oficio que sostienen el saber del taller.
Hoy, esa forma de aprender define Murmells. Una casa donde el abrigo se trabaja con atención, criterio y respeto por la materia. No se trata de hacer mucho. Se trata de hacer bien lo necesario.
«No hago abrigos para una temporada. Los hago para los veinte años que alguien va a llevarlos.»
Pilar Cortés.
