
Pelo de camello
Una fibra que la naturaleza entrega por voluntad propia
Existe una diferencia fundamental entre los materiales que se extraen y los que se ofrecen. El pelo de camello pertenece a la segunda categoría. Cada primavera, el camello bactriano — originario de las estepas de Mongolia y Asia Central — muda de forma natural su pelaje de invierno. Las fibras más finas, las del subpelo, se recogen a mano durante ese proceso sin intervención alguna sobre el animal. No hay esquila, no hay daño. Solo la generosidad de un ciclo natural que lleva siglos repetiéndose.
De cada camello se obtienen apenas entre 2 y 3 kilogramos de fibra bruta al año, de los cuales solo una parte — el subpelo más fino — es aprovechable para confección de alta gama. Una cantidad que explica tanto su rareza como su valor.
Qué es el pelo de camello
El pelo de camello es una fibra natural obtenida del camello bactriano, la especie de dos jorobas originaria de las estepas y desiertos de Asia Central. El animal produce dos tipos de pelo: una capa exterior, más gruesa y resistente, y una capa interior — el subpelo — formada por fibras finas, huecas, extraordinariamente suaves, que le protegen de temperaturas extremas que oscilan entre los 40 grados del verano y los -30 del invierno.
Esa segunda capa es la que la sastrería de alta gama ha apreciado durante siglos. Con un diámetro entre 17 y 22 micras — cercano al de la cachemira fina —, el subpelo del camello bactriano ofrece una combinación que pocas fibras en el mundo pueden igualar: aislamiento térmico excepcional, suavidad sedosa, ligereza natural y un color dorado que no necesita tinte.
Propiedades y características
El pelo de camello es una de las fibras más completas que existe en la naturaleza. Su estructura hueca le confiere una capacidad térmica excepcional — aísla del frío en invierno y regula la temperatura en los meses de transición, adaptándose al cuerpo con una precisión que ningún material sintético puede replicar.
Tacto y caída. Sedoso, cálido y profundamente confortable. La caída es fluida y natural, con un peso que da presencia a la prenda sin resultar opresivo.
Regulación térmica activa. La estructura hueca de la fibra atrapa aire y regula la temperatura corporal en ambos sentidos — calienta en frío y disipa en calor moderado.
Hipoalergenicidad. Apta para piel sensible. Contiene lanolina natural, que tiene propiedades antibacterianas y protege la fibra del polvo y los ácaros.
Resistencia y durabilidad. Contrariamente a lo que su suavidad sugiere, el pelo de camello es notablemente resistente a la abrasión y al desgaste. Es una de las fibras más duraderas dentro de las nobles.
Color natural. Oscila entre el beige cálido y el tostado dorado. Una paleta que no necesita intervención porque ya es perfecta — la fibra apenas se tiñe en la alta gama, porque su tono propio es precisamente su valor.
Con el uso y el tiempo, las fibras se suavizan y la prenda mejora — cualidad exclusiva de las fibras nobles de origen animal.
La historia del abrigo de pelo de camello
El pelo de camello llegó a Occidente a través de las caravanas de la Ruta de la Seda, donde ya se apreciaba como material de abrigo superior. Su entrada en la sastrería europea moderna la marca la casa británica Jaeger, que a finales del siglo XIX fue pionera en emplearlo para abrigos y trajes de alta gama.
Pero fue en los años 20 del siglo XX, a través del polo americano, cuando el abrigo de pelo de camello se convirtió en un icono. Los jugadores lo usaban como prenda informal entre partidos — largo, envolvente, de color natural — y pronto el público y la moda adoptaron la pieza. Nació así el polo coat: el abrigo de pelo de camello atemporal, con cinturón y doble botonadura, que sigue siendo hoy una de las siluetas más icónicas de la sastrería del siglo XX.
Un siglo después, el pelo de camello sigue siendo una de las fibras más apreciadas por las maisons italianas de referencia. No por tendencia, sino porque pocas fibras reúnen tantas cualidades a la vez.
Pelo de camello en Murmells
Los tejidos en pelo de camello que utiliza Murmells provienen de los molinos históricos del Piamonte italiano — la misma región de Biella donde se tejen los mejores cashmere y lanas del mundo. Específicamente, trabajamos con Tollegno, uno de los molinos históricos de la región, fundado a comienzos del siglo XX y referencia en el tratamiento de fibras nobles.
El tejido que utilizamos es 100% pelo de camello puro, con un gramaje de 520 g/m² — el peso ideal para abrigos estructurados que buscan cuerpo, caída y aislamiento real sin sacrificar ligereza. La selección de la materia prima, el proceso de hilado y el acabado del tejido siguen métodos artesanales que garantizan que cada metro de tela conserve íntegras las propiedades naturales de la fibra.
El resultado es un tejido con carácter propio: denso pero ligero, estructurado pero vivo, con esa presencia inconfundible que solo tienen las prendas que merecen quedarse para siempre.
Cuidados de las prendas en pelo de camello
Limpieza
Los abrigos en pelo de camello requieren limpieza en seco. La fibra tiene propiedades naturales autolimpiantes y antibacterianas — gracias a la lanolina natural que conserva tras el procesado — que reducen la necesidad de lavado frecuente. Entre usos, airea la prenda en un lugar ventilado durante unas horas. Es suficiente para mantenerla fresca.
Almacenamiento
Guarda tu abrigo siempre doblado, nunca colgado — las perchas deforman el hombro con el tiempo. Si necesitas colgarlo, usa una percha ancha y acolchada. Para guardarlo entre temporadas, asegúrate de que esté limpio y seco, y guárdalo en una bolsa de tela transpirable. Añade una bolsita de cedro o lavanda para proteger las fibras naturales de las polillas.
Mantenimiento
Evita el contacto prolongado con superficies rugosas o accesorios con cremalleras que puedan rozar el tejido. Si aparecen bolitas, retíralas con un cepillo suave específico para fibras nobles — es un proceso natural que no indica mala calidad.



