
100% Cachemira
La fibra que sobrevive al frío más extremo
En las mesetas del Himalaya y las estepas de Mongolia, donde los inviernos descienden hasta los cuarenta grados bajo cero, vive una cabra pequeña y resistente — la Capra hircus. Para sobrevivir a ese frío extremo, desarrolla una segunda piel: un subpelo de fibras extraordinariamente finas y suaves que actúan como aislante natural. Ese subpelo es la cachemira.
Cada primavera, cuando la nieve comienza a retroceder, los pastores recogen con peines esa capa interior con gestos lentos y precisos, heredados de generaciones. No se esquila ni se arranca — se acompaña al animal en su muda natural. De cada cabra se obtienen apenas cuarenta gramos de fibra aprovechable al año. Para confeccionar un abrigo se necesita la producción de treinta a cuarenta animales. Un dato que lo explica todo.
Qué es la cachemira
La cachemira es una fibra natural obtenida del subpelo de la cabra Capra hircus, una especie adaptada a las temperaturas extremas de las regiones montañosas de Asia Central. Su estructura consta de dos capas: una exterior, más gruesa y resistente, que la protege del viento, y una interior, compuesta por fibras tan finas que resultan hasta tres veces más cálidas que la lana de oveja convencional.
Esa capa interior es lo que la sastrería internacional ha perseguido durante siglos. Con un diámetro de fibra de entre 14 y 16 micras — más fino que un cabello humano —, la cachemira combina una suavidad sedosa con una ligereza y capacidad térmica sin equivalente en el mundo de las fibras naturales.
La cachemira representa menos del 0,2% de las fibras animales mundiales. Su rareza no es marketing — es aritmética. Y sus propiedades justifican cada gramo de esa escasez.
Top Mongolia — el estándar más alto del mundo
No toda la cachemira es igual. El diámetro de la fibra, su longitud, su color natural y el método de recolección determinan enormes diferencias de calidad — y precio — entre las cachemiras que se encuentran en el mercado.
La cachemira de Mongolia Interior — la región autónoma del norte de China donde las cabras crían el subpelo más fino del mundo debido a las temperaturas extremas — es reconocida internacionalmente como la de mayor calidad. Las fibras más nobles de esa producción se clasifican con la categoría Top Mongolia: el 10% superior de toda la cachemira mongola, con un diámetro medio de entre 14 y 15 micras, fibras largas y regulares, y un color natural excepcionalmente puro.
La cachemira que utiliza Murmells es Top Mongolia. No por posicionamiento — por decisión técnica. Es la única que permite trabajar las técnicas de sastrería más exigentes, como el doble faz, sin concesiones de suavidad, caída ni durabilidad.
Propiedades y características
Suavidad y tacto. Sedosa e inmediata, perceptible al primer contacto. La cachemira Top Mongolia puede llevarse directamente sobre la piel sin producir ningún tipo de irritación. Es hipoalergénica por naturaleza.
Capacidad térmica. Tres veces más cálida que la lana de oveja, con una fracción del peso. Sus fibras huecas atrapan el aire y regulan la temperatura corporal, aislando en frío sin sobrecalentar en climas moderados.
Ligereza. Extraordinariamente ligera para su capacidad aislante. Un abrigo en cachemira puede ser a la vez estructurado y cálido sin resultar pesado sobre los hombros.
Elasticidad y memoria de forma. La prenda recupera su silueta con facilidad, resiste las arrugas y mantiene su caída a lo largo de los años.
Evolución con el uso. Con el tiempo, la cachemira no se deteriora — se suaviza. Una prenda bien cuidada mejora con cada temporada.
Cachemira, pashmina y Baby Cashmere — en qué se diferencian
Hay mucha confusión terminológica en torno a estas tres categorías, que a menudo se usan como sinónimos pero designan cosas técnicamente distintas.
Cachemira es el término general para la fibra obtenida del subpelo de la Capra hircus. Abarca una franja enorme de calidades, desde las más comerciales (fibras más cortas, diámetros de 17-19 micras) hasta las más nobles como Top Mongolia (14-15 micras). Es la categoría dentro de la cual se sitúan todas las demás.
Pashmina es, técnicamente, una variedad de cachemira de fibra extrafina — por debajo de 15 micras — producida tradicionalmente en la región de Cachemira (Ladakh, norte de la India) y el Nepal. Hoy el término se ha popularizado para designar chales y bufandas, pero estrictamente hace referencia a una categoría técnica específica de cachemira.
Baby Cashmere es la categoría más rara y noble. Se obtiene del primer peinado del subpelo de las crías de Capra hircus, recolectado cuando tienen entre seis y doce meses. El diámetro de esa fibra está entre 13 y 13,5 micras — todavía más fino — y su producción es tan limitada que solo algunas maisons en el mundo trabajan Baby Cashmere a nivel comercial. Es, junto con la vicuña y el Baby Camel, una de las tres únicas fibras reconocidas internacionalmente como luxury fibres.
La cachemira pura que Murmells utiliza hoy es Top Mongolia. Las categorías más exclusivas — Baby Cashmere, vicuña — forman parte de nuestras incorporaciones planificadas a futuro.
Ética y sostenibilidad
La cachemira vive desde hace décadas un conflicto silencioso pero real: la explosión de la demanda mundial de cachemira barata ha llevado al sobrepastoreo en extensas zonas de Mongolia Interior, con consecuencias documentadas sobre los ecosistemas de la estepa y el bienestar de los rebaños.
Murmells se posiciona deliberadamente en el lado opuesto de esa cadena: trabajamos exclusivamente cachemira Top Mongolia procedente de recolección tradicional por peinado manual, proveniente de las líneas de producción más exigentes del Piamonte italiano, que aplican estándares éticos y trazabilidad verificables. La decisión es consciente: menos abrigos, mejor materia prima, ningún compromiso con prácticas que degraden el origen de la fibra.
Cachemira en Murmells
Los tejidos en cachemira que utiliza Murmells se seleccionan en los molinos históricos del Piamonte italiano — territorio que lleva más de un siglo siendo la referencia mundial en el tratamiento de la cachemira, y que abastece a las grandes maisons europeas de alta gama. El proceso de hilado y acabado que aplican estos molinos permite extraer todo el potencial de la fibra: su suavidad, su caída, su capacidad térmica.
La mayor parte de nuestros abrigos en cachemira pura se confeccionan en técnica doble faz, con tejidos de entre 630 y 650 g/m² — el peso exacto que exige esta construcción para funcionar en todo su potencial. Puntualmente, para prendas más fluidas o de entretiempo, trabajamos gramajes más ligeros en la misma categoría de fibra.
El resultado es una cachemira con carácter propio — densa sin ser pesada, estructurada sin perder fluidez. Y una prenda que, con los cuidados adecuados, es una inversión medida en décadas.
Cuidados de las prendas en cachemira
Limpieza
Las prendas de cachemira en tejido — como los abrigos — requieren limpieza en seco. Las prendas de cachemira en punto pueden lavarse a mano con agua fría y detergente neutro, o en lavadora con programa de lana a 30 °C máximo y centrifugado suave. Nunca retuerzas ni escurras — presiona suavemente con una toalla para absorber el agua y extiende en horizontal para secar.
La cachemira tiene propiedades naturales autolimpiantes. Entre usos, airea la prenda en un lugar ventilado — es suficiente para mantenerla fresca sin necesidad de lavarla.
Almacenamiento
Guarda siempre doblado, nunca colgado. Para guardar entre temporadas, asegúrate de que la prenda esté limpia y seca, y guárdala en una bolsa de tela transpirable. Añade una bolsita de cedro o lavanda para proteger las fibras naturales de las polillas.
Mantenimiento
Si aparecen bolitas, es un proceso natural — retíralas con un cepillo específico para cachemira. Nunca uses rodillo adhesivo. Si el tacto pierde suavidad con el tiempo, un truco eficaz es introducir la prenda doblada en una bolsa hermética y dejarla en el congelador durante 48 horas — las fibras recuperan su alineación natural.
Descubre nuestras prendas en cachemira
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